La modestia del Profeta, que Al-lah le bendiga y le dé paz.
4 hadices
Esta colección es una antología temática, no una edición navegable de los libros clásicos: los hadices se organizan por temas y no pueden citarse por la numeración de una edición impresa.
- Verdaderamente, Al-lah me ha hecho un siervo noble y generoso y no me ha hecho terco ni soberbio.
- Por cierto que la mujer esclava de la ciudad solía tomar la mano del profeta –la paz y las bendiciones sean con él- e iba con él a donde necesitaba.
- Si me invitan a comer una pata de animal o el brazuelo igual asistiría.
- No había nadie más amado por ellos (los Compañeros) que el Mensajero de Al-láh (que la paz y las bendiciones de Al-láh sean con él). Sin embargo, no se levantaban cuando lo veían, pues sabían que eso le disgustaba.