El hadiz de Dhul Yadayn sobre la postración (suyud) del olvido.
Clasificación editorial de la Enciclopedia del Hadiz
Esta edición indica en qué obras se registra cada hadiz, pero no incluye el número de cada hadiz en las ediciones impresas, por lo que no puede citarse por ese número.
Explicación
Los profetas son los seres más dotados de intelecto y los que poseen los corazones más firmes, los más pacientes y los que más velan por el debe hacia Al-lah, Ensalzado sea. A pesar de eso, no han salido de los límites establecidos para las criaturas humanas. En este sentido, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, es el más perfecto de todos en lo que se refiere a estas cualidades, no obstante, tuvo olvidos para que de ese modo Al-lah le dicte a los humanos el veredicto y la norma a seguir en caso de olvido o descuido. Abu Huraira, Al-lah esté complacido con él, narra que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dirigió a su compañeros en uno de los rezos de la tarde (asr), y que Abu Huraira mencionó cuál de los rezos era, pero Ibn Sarir lo olvidó. Así, después de rezar las dos primeras postraciones (rakaas) y concluir el rezo, sintió que algo había hecho mal, puesto que su alma solo está sosegada cuando completa sus acciones, pero desconocía qué era. Se levantó y fue a un tronco de madera que había en el muro de la quibla de la mezquita y se apoyó en él, como si estuviera enojado por algo, y entrelazó los dedos de las manos. Los orantes más apresurados salieron de la mezquita y diciéndose los unos a los otros que algo había pasado, esto es, que la oración se ha acortado. Parece que habían sobreestimado el rango del Mensajero de Al-lah hasta el punto de creer que no podía olvidarse. Por el respeto y la alta estima que tenía para ellos, no se atrevió nadie de ellos a mencionarle este tema tan importante, entre ellos Abu Bakr y Umar, Al-lah esté complacido con ellos, especialmente después de ver que estaba enojado y molesto. Sin embargo, uno de los compañeros del Mensajero de Al-lah, llamado Dhu Al-Yadayn, rompió este silencio y le preguntó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, diciendo: “Mensajero de Al-lah, ¿acaso se te ha olvidado o es que la oración se ha acortado?” No afirmó ninguna de las dos posibilidades porque por entonces eran las dos posibles. Le contestó, basándose en su suposición: “Ni me he olvidado ni se ha acortado la oración”. Entonces, cuando Dhul Yadayn supo que la oración no se había acortado y estaba seguro de que habían rezado solamente dos postraciones, entendió que el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, se había olvidado. Le dijo: “En efecto, se ha olvidado”. Entonces, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, quiso asegurarse de lo que dice Dhul Yadayn porque contradecía su suposición, así que preguntó a quien había con él: “¿Es cierto lo que dice Dhul Yadayn?” Dijeron: “Así es”. Entonces, se adelantó y rezó las dos postraciones que le faltaban, y concluyó con el taslim. Luego, pronunció el takbir (Al-lahu akbar) y se prosternó (suyud) igual que antes o más largo. Después levantó la cabeza y pronunció el takbir (Al-lahu akbar) y se prosternó permaneciendo prosternado como lo solía hacer o por más tiempo, luego levantó su cabeza de nuevo y concluyó su rezo con el taslim pero sin llegar a pronunciar el testimonio de fe.
Fuente de esta edición: Enciclopedia de Hadices Proféticos — hadeethenc.com Enciclopedia de Hadices Proféticos