El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en su genuflexión y postración, solía repetir con frecuencia: ‘Subhanaka rabbana wa bihamdika. Al-lahumma agfirli!’ (Gloria a Ti, nuestro Señor, para Ti es la Alabanza ¡Oh Al-lah, perdóname!).
Clasificación editorial de la Enciclopedia del Hadiz
Esta edición indica en qué obras se registra cada hadiz, pero no incluye el número de cada hadiz en las ediciones impresas, por lo que no puede citarse por ese número.
Explicación
Aisha, Al-lah esté complacido con ella, dice en este hadiz que cuando Al-lah Todopoderoso hizo descender sobre su Mensajero, Él le bendiga y le dé paz, la sura de la victoria [Corán, 110] y después de que nuestro Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, haya visto esa señal de victoria por medio de la conquista de Meca, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, comenzó a acatar la orden de Al-lah Todopoderoso como está mencionando en el capítulo de la victoria ( Así pues, glorifica a tu Señor y pídale el perdón), así que el profeta, la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, decía con mucha frecuencia: ‘Subhanaka rabbana wa bihamdika, Al-lahumma agfirli’ (Gloria a Ti, nuestro Señor, para Ti es la Alabanza ¡Oh Al-lah, perdóname!). En estas palabras reúne el ensalzamiento de Al-lah Todopoderoso por encima de todo defecto, al tiempo que cita sus alabanzas y cierra con la petición de perdón. En todas sus oraciones, bien las obligatorias bien las optativas, solía repetir estas palabras, en su genuflexión y postración. Además, esta sura era una señal de la cercanía del fallecimiento del su Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz.
Fuente de esta edición: Enciclopedia de Hadices Proféticos — hadeethenc.com Enciclopedia de Hadices Proféticos