Invocaciones durante as-salat.
23 hadices
Esta colección es una antología temática, no una edición navegable de los libros clásicos: los hadices se organizan por temas y no pueden citarse por la numeración de una edición impresa.
- ¡Oh, Al-lah!, me refugio en Ti del castigo de la tumba, del tormento del fuego, de las pruebas y tribulaciones de la vida y la muerte y de la prueba del falso mesías (Ad-Dayyal)
- 'Al-lahumma ba’id baini wa baina jatayaya kama ba’adta bayna-l mashriqi wa-l maghrib'
- ¡Muadh, por Al-lah que yo te amo. Y ahora déjame que te dé un consejo: No dejes de decir al final de cada oración: ‘¡Al-lah umma ainní alá dhikrika wa shukrika wa husni ibádatik!’ (¡Oh Al-lah, ayúdame a mencionarte, a agradecerte y a adorarte con sinceridad!).
- Oh Al-lah, ciertamente me refugio en tu satistacción de tu ira, en tu perdón de tu castigo, y me refugio en tí de tí. No tengo capacidad de alabarte la cantidad de veces que tus favores merecen como tu te has alabado.
- El Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, en su genuflexión y postración, solía repetir con frecuencia: ‘Subhanaka rabbana wa bihamdika. Al-lahumma agfirli!’ (Gloria a Ti, nuestro Señor, para Ti es la Alabanza ¡Oh Al-lah, perdóname!).
- El Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— vino a nosotros y le preguntamos: "¡Oh, Mensajero de Al-lah!, hemos aprendido a enviarte el saludo de paz, pero ¿cómo deberíamos invocar las bendiciones de Al-lah sobre ti?
- "Subbuhun quddusun,rabb al malaa’ykati wa al ruh",(Supremamente Glorificado, Santísimo, Señor de los ángeles y el espíritu (Yibril)).
- El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— lo decía después de cada "salat
- Hay invocaciones después de cada rezo que no defraudarán a quien las diga —o las realice—: decir treinta y tres veces "subhana-l-lah", treinta y tres veces "alhamdulil-lah" y treinta y cuatro veces "Al-lahu akbar
- ¡Oh Al-lah! Perdóname por lo que he cometido y por lo que vaya a cometer, por lo que haya ocultado, por lo que he manifestado, por mi dejadez o negligencia y por lo que Tú conoces mejor que yo. Tú eres quien adelanta y quien retrocede. No hay dios salvo Tú.
- Me levanté una noche a rezar con el Mensajero, Al-lah le bendiga y le dé paz, el rezo de la vigilia. Él recitó la sura de la Vaca (Corán, 2) y, cada vez que recitaba una aleya de misericordia, se detenía y la suplicaba. Cada vez que recitaba una aleya sobre el castigo, se detenía y se refugiaba de él en Al-lah.
- ¡Oh, Al-lah, Señor de Yibrail, Mikail e Israfil, Creador del cielo y de la tierra, Conocedor de todo lo visible e invisible! Tú eres el Juez en los asuntos en los que Tus siervos difieren. Guíame en relación a los asuntos en disputa de la verdad con Tu permiso, pues Tú eres Quien guía a quien quieres por el camino recto.
- El Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, cuando rezaba por la noche, decía El takbir, y después decía: “Glorificado Seas Mi Señor, alabado y bendito sea Tu nombre, exaltada sea Tu Majestad. No hay divinidad excepto Tú”.
- Este hombre ha llenado su mano de bien.
- El rezo del Mensajero de Al-lah, que la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él, entre su ruku’ (inclinación), cuando levantaba su cabeza de su ruku’, y su suyud (prosternación), y el tiempo entre las dos prosternaciones, tenía una duración muy similar.
- El Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— decía cuando se arrodillaba entre las dos postraciones durante la oración: “Al-lahummagfirli, warhamni, wa ‘afini, wahdini, warzuqni (¡Oh Al-lah!, perdóname, ten misericordia de mí, absuélveme de todo mal, guíame y susténtame)”
- El Mensajero de Al-lah -la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él- solía enseñarnos el Tashahhud (lo que se pronuncia en las sentadas intermedia y final durante la oración) como si nos enseñara una sura del Corán.
- Al-lahumma, antas-salamu wa minkas-salam, tabarakta ya dhal yalali wal ikram" (¡Oh Al-lah!, Tú eres la paz y de Ti proviene la paz, Tus bendiciones son infinitas, poseedor de la majestuosidad y la generosidad)
- Quien diga "subhanal-lah" (glorificado sea Al-lah) después de cada oración treinta y tres veces, "alhamdulil-lah" (alabado sea Al-lah) treinta y tres veces y "Al-lahu Akbar" (Al-lah es el más Grande) treinta y tres veces, siendo esto noventa y nueve, y complete hasta cien diciendo "la ilaha il-la-l-lahu wahdahu la sharika lahu, lahu-l mulku wa lahu-l hamdu wa hua 'ala kul-li sha'in qadir" (no hay más divinidad que Al-lah, único sin asociados. A Él pertenece la soberanía y toda alabanza, y tiene poder sobre todas las cosas) obtendrá el perdón de sus faltas, aunque sean como la espuma del mar
- A quien recite "ayatu-l kursi" después de cada rezo obligatorio, solo su muerte lo separa de entrar al paraíso
- Dicen la verdad. Los difuntos son torturados en sus tumbas hasta el punto de que lo oyen todas las bestias.
- Cuando el Mensajero de Al-lah —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— se enderezaba de la inclinación ("ruku'") decía: "Sami'a-l-lahu liman hamida
- que el Profeta —la paz y las bendiciones de Al-lah sean con él— solía decir al acabar cada oración obligatoria