Todo musulmán que perfeccionara su ablución y luego rezara dos rakaas, consagrado y entregado por completo en ellas, será merecedor del Jardín.
Clasificación editorial de la Enciclopedia del Hadiz
Esta edición indica en qué obras se registra cada hadiz, pero no incluye el número de cada hadiz en las ediciones impresas, por lo que no puede citarse por ese número.
Explicación
Este hadiz narra las menciones que deberían pronunciarse después de realizar la ablución. En el relato de Uqba Ibn Amir, Al-lah esté complacido con él, que dijo: “Teníamos que sacar a pastar a los camellos por turnos, y llegó mi turno”, esto significa que solían juntar sus camellos en grupo y los sacaban a pastar por turnos, de modo que cada día le tocaba a uno de ellos. Así era más liviano para ellos y podían dedicarse a otros asuntos. “Cuando los traje por la tarde”, esto es que volvió con el ganado a última hora de la tarde y ya había terminado su cometido. Luego fue a donde se encontraba el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, hablando con sus compañeros. Cuando el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dice: “Todo musulmán que perfeccionara su ablución y luego rezara dos rakaas, consagrado y entregado por completo en ella, será merecedor del Jardín”. Con esto, el Mensajero de Al-lah une las dos condiciones del sometimiento y la entrega que debe haber en la oración: la consagración y entrega de cuerpo y alma. “Dije: ‘qué gran generosidad”, esto es, lo que había dicho el Mensajero de Al-lah es, por una parte, fácil y sencillo y, por otra, no requiere ningún esfuerzo para nadie. Pero una persona me interrumpió y dijo: “La anterior era aún mejor y más generosa”. Miré y vi a Úmar. Me dijo: “Veo que acabas de llegar…”. Había dicho: “A cualquiera de vosotros que completara o perfeccionara su ablución”. La duda es del narrador del hadiz, aunque las dos palabras tiene el mismo significado, esto es, realizar la ablución tal y como consta en la Sunna. Y después dijera: ‘Ashhadu an La ilaha illa Al-lah wahdahu la sharíka lahu, wa ashhadu anna Muhammadan abduhu wa rasúluh’ (Atestiguo que no hay más dios que Al-lah, único y sin asociado, y atestiguo que Muhammad es su siervo y mensajero). Debería añadirles lo que ha narrado At-Tirmidhí, en el relato recopilado por Muslim: Allahumma iy'alní min at tawabina wa iy'alní min al mutatahhirina.’ (‘¡Oh Al-lah, hazme de los que se arrepienten y hazme de los que se purifican!). Asimismo se le podría añadir lo que ha narrado Al-Nisa’i transmitido del Mensajero de Al-lah, en su libro “A'mal al-yaum wa al-layla”, que dijo: “Subhánaka allahumma wa bi hamdika, ashhadu an la ilaha illa Anta, astagfiruka wa atubu ilaika” (¡Oh Al-lah, por Tu gloria y Tu alabanza. Atestiguo que no hay dios, sino Tú. A Ti te pido el perdón y a Ti me giro arrepentido!).
Fuente de esta edición: Enciclopedia de Hadices Proféticos — hadeethenc.com Enciclopedia de Hadices Proféticos