Quien inicie una buena costumbre en el Islam suya será su recompensa y de la de quien sigue su ejemplo, sin que por ello disminuya en nada la recompensa de los que la siguieron. Quien inicie una mala costumbre en el Islam, sobre él caerá el peso de su pecado y el de los que la siguieron sin que disminuya nada el de ellos.
Clasificación editorial de la Enciclopedia del Hadiz
Esta edición indica en qué obras se registra cada hadiz, pero no incluye el número de cada hadiz en las ediciones impresas, por lo que no puede citarse por ese número.
Explicación
Este hadiz de Yarir Ibn AbdAl-lah Al-Bayali, Al-lah esté complacido con él. Se trata de un grandioso hadiz, por el que podemos observar la meticulosidad del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, y su indulgencia para con su pueblo. Mientras los compañeros del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, estaban en su compañía en la primera parte del día, vinieron a verlo unas personas, la mayoría o todos eran de la tribu de Mudar, que iban casi desnudos y harapientos, con sus espadas al cuello dispuestos a luchar por la causa de Al-lah, Él esté complacido con ellos. Al ver el estado de pobreza en que se encontraban, el rostro del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, cambió de expresión, ya que era de la tribu de Mudar, una de las tribus árabes más nobles. Entró, Al-lah le bendiga y le dé paz, en su casa y salió para ordenar a Bilal que llamara a la oración. Y después de rezar, pronunció un sermón dirigido a esas personas. Alabó a Al-lah como hacía de costumbre y recitó las palabras de Al-lah Todopoderoso: “¡Oh gentes! Temed a vuestro Señor, que os ha creado a todos de un mismo ser y de él creó a su pareja, para que de ellos dos se multiplicaran muchos hombres y mujeres. ¡Temed a Al-lah, Aquel por el que pedís y guardaos de romper los lazos consanguíneos! Y Al-lah observa lo que hacéis”. Después, recitó también: “¡Oh creyentes! Temed a Al-lah y que cada uno vea lo que aporta para el Día del Juicio”. Luego, exhortó a los musulmanes a dar limosna de sus bienes. Dijo: “¡Qué cada hombre dé limosna de sus dinares, o de sus dírhams, o de su vestido o trigo o dátiles, aunque sea medio dátil!” Los compañeros eran quien más procuraba hacer el bien y los que más rápido acudían a hacerlo. Así que salieron a sus casas y trajeron consigo donaciones. Por ejemplo, un hombre trajo una bolsa llena de dinero que apenas le cabía en la palma de la mano y se la entregó al Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz. Y así siguieron dando limosna hasta que Yarir pudo ver dos montones de comida, ropa y otros depositados en la mezquita. Entonces pudo ver relucir de alegría el rostro del Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, radiando lustre y pureza por la rapidez de reacción en cubrir las necesidades de esos musulmanes. Luego, el Mensajero de Al-lah, Él le bendiga y le dé paz, dijo: “Quien inicie una buena costumbre (sunna) en el Islam suya será su recompensa y de la de quien sigue su ejemplo, sin que por ello disminuya en nada la recompensa de los que la siguieron”. Aquí se refiere a quien inicie la acción y no a quien cree o invente algo nuevo en el Islam, puesto que quien invente algo que no pertenece al Islam, estaría innovando y eso está detestado. Aquí se refiere a quien comienza una buena acción, como el caso del hombre que trajo una bolsa de dinero, Al-lah esté complacido con él.
Fuente de esta edición: Enciclopedia de Hadices Proféticos — hadeethenc.com Enciclopedia de Hadices Proféticos